¿Y si te digo que la angustia de este momento no tiene lengua? Cansada de tanto apretar para agrandar las hendijas de mis miedos, se fue a dormir la siesta y aún no volvió.
Me quiero ir, lejos, y sé dónde, pero se que todo lleva su tiempo y es parte irremediable de un proceso evolutivo que yo mismo inventé. No puedo acelerar aquello que no depende de mí, y aunque golpee mil veces la misma puerta se me abrirá cuando me limpie los pies en la alfombra. No se puede andar descalzo encima de tanta voluntad nueva, desperdiciando huesos del pasado, tirando cenizas viejas que ya no me sirven. Debo esperar.
Mientras tanto, mi aletargado tiempo, mi apaciguado andar, describe la perpetua sequedad de este tiempo incierto. Me muero por golpear contra algo sólido, refrescarme la cara en una nueva ciudad, y salir a reventar una por una las imágenes que durante este tiempo he creado.
El pensamiento es imágen, y esa imágen ligada a la voluntad y al deseo una creación.
Tengo el poder de desatar la peor de las tormentas, o de librarme al azar, o de alcanzar con mi finita humanidad la misma quintaesencia.
Mi elixir es mi hoy, y el verbo muerto que quiere volver a nacer está mutando desde hace catorce días.
Busco la libertad cada vez que me levanto y toco el piso con mis pies.
martes, 18 de enero de 2011
viernes, 14 de enero de 2011
Hoy
Vacío. Así me siento.
Hay una tormenta adentro mío que me revuelve el estómago. En algún momento vendrá la explosión. Yo la espero, sentadito, fumando un pucho y mirando por la ventana.
De vez en cuando le paso un trapo a la alacena, y limpio los miedos que se van acumulando para dejar lugar a otras descerebradas obsesiones que no ayudan en nada.
Plutón, capricornio, se caen las estructuras, nuevos rumbos, lugares nuevos, miedos a vencer. Tanta cosa dando vueltas me marea. Voy a abrir la ventana, para dejar escapar de a poco tanto humo acumulado, tanto reboque caído.
Sigo sin poder escribir. Hoy no funciona la tecla Delete, sólo el maldito Enter.
Hay una tormenta adentro mío que me revuelve el estómago. En algún momento vendrá la explosión. Yo la espero, sentadito, fumando un pucho y mirando por la ventana.
De vez en cuando le paso un trapo a la alacena, y limpio los miedos que se van acumulando para dejar lugar a otras descerebradas obsesiones que no ayudan en nada.
Plutón, capricornio, se caen las estructuras, nuevos rumbos, lugares nuevos, miedos a vencer. Tanta cosa dando vueltas me marea. Voy a abrir la ventana, para dejar escapar de a poco tanto humo acumulado, tanto reboque caído.
Sigo sin poder escribir. Hoy no funciona la tecla Delete, sólo el maldito Enter.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Venus pelada
Y así, despacio, con la constancia que tiene la muerte cuando golpea a la puerta, me desarmé.
Me desconecté del mundo y la línea que dividía el sueño de la conciencia se borró repentinamente, por un instante.
Reordené todas mis piezas, las clasifiqué, las limpié, las reconocí y las llamé por su nombre. Cada una lleva el nombre de un espanto, de una marca irreparable que manché con mi soledad, cada vez que intentaba traducir tanto dolor momentáneo, tanta alegría transitoria.
Y lloré, imploré, revisé los libros de mi alma, fui el sol y fui la noche. Me oscurecí, enmudecí.
En ese lapso danzante, en esa obsesión redundante, redimí todos mis deseos, indulté a la resonancia de tu nombre. Te dije adiós.
Cuando Ricardo Arjona canta me vomita la alfombra, y en ese instante, preludio infinito, tengo que salir a buscar a mi ego que se convierte en grasa. Lo encuentro rascándose el ombligo en el balcón de mi casa, silbándole a una Venus pelada que camina por la vereda, mientras sostiene un pebete de salame en su mano izquierda.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
Me desconecté del mundo y la línea que dividía el sueño de la conciencia se borró repentinamente, por un instante.
Reordené todas mis piezas, las clasifiqué, las limpié, las reconocí y las llamé por su nombre. Cada una lleva el nombre de un espanto, de una marca irreparable que manché con mi soledad, cada vez que intentaba traducir tanto dolor momentáneo, tanta alegría transitoria.
Y lloré, imploré, revisé los libros de mi alma, fui el sol y fui la noche. Me oscurecí, enmudecí.
En ese lapso danzante, en esa obsesión redundante, redimí todos mis deseos, indulté a la resonancia de tu nombre. Te dije adiós.
Cuando Ricardo Arjona canta me vomita la alfombra, y en ese instante, preludio infinito, tengo que salir a buscar a mi ego que se convierte en grasa. Lo encuentro rascándose el ombligo en el balcón de mi casa, silbándole a una Venus pelada que camina por la vereda, mientras sostiene un pebete de salame en su mano izquierda.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Para vos, soretito
Detrás de todo ese mundo esquizofrénico, ciclotímico y absurdo, se esconde un paralelismo con el fiambre que tengo en la heladera.
Te la tirás de jamón crudo y sos paleta, gil. Hacete sánguche y dejate de joder, que tenés fecha de vencimiento y en este super sólo sos un producto más.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
Te la tirás de jamón crudo y sos paleta, gil. Hacete sánguche y dejate de joder, que tenés fecha de vencimiento y en este super sólo sos un producto más.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
La chica "sepsy"
35 años aprox. Se hizo las tetas, va al gimnasio, sale a todo bar que encuentra para buscar y buscar lo que a toda voz niega pero en el fondo desea: un hombre.
Vive de Facebook, come de facebook, sueña con facebook, como si ella misma fuera un apéndice de la red social. Le gusta que la etiqueten.
Para mí, y esto es una apreciación totalmente personal, no existe tamaño de poronga que le saque una sonrisa, mas allá del esfuerzo que hace para mostrar que su vida es de lo mas feliz y que no le falta nada. Hay gente que se merece que le rompan el ojete.
Y qué viva la mortadela!
Vive de Facebook, come de facebook, sueña con facebook, como si ella misma fuera un apéndice de la red social. Le gusta que la etiqueten.
Para mí, y esto es una apreciación totalmente personal, no existe tamaño de poronga que le saque una sonrisa, mas allá del esfuerzo que hace para mostrar que su vida es de lo mas feliz y que no le falta nada. Hay gente que se merece que le rompan el ojete.
Y qué viva la mortadela!
viernes, 26 de noviembre de 2010
El dios Caco
Y dios creó al Caco, le dió un par de zapatillas último modelo, imitadas, truchas, de esas que tienen cápsulas de aire para salir disparando de la policía. Y le dió una campera, con el escudo de la AFA, una gorra con la visera doblada, un pantalón 3/4 con los bolsillos amplios para guardar el faso y la tuca sin terminar. Le dió el don de volverse sigiloso, casi como un ninja, sin estrellitas de metal y sin bolitas de humo. Le dió la posibilidad de portar un arma, para matar a su antojo, sentirse el dueño de la vida de cualquier ser humano laburante que adora el sacrificio y el trabajo honesto.
Y dios creó a la policía, títeres del sistema con uniforme planchado, burócratas de teclados de pc que aún ven como a una máquina de escribir, empleados que ven el oficio como una salida segura para cobrar un sueldo y no como a una vocación que se trae desde la conciencia. La conciencia sólo brota cuando los que mueren son compañeros de ellos, a manos de algún Caco.
Y dios les dió alimento, creó los celulares con sms para unos y las motos tuneadas para otros, ambos van de la mano para traer a la sociedad toda esa parafernalia del "yo quiero" pero tengo pistola y "yo no tengo" pero me puedo llevar lo que es tuyo.
Y dios encendió la tele, para mirar el programa de cumbia del sábado al mediodía, ... y se quedó dormido.
Así el caco tomó la moto, cargó a un par de amigos y rajó. Salió de la villa, repleta de camisetas de fútbol, minicomponentes que escupen cumbia, celulares más caros que los ingresos de toda una familia junta, plasmas comprados con cuotas que nunca pagan.
El caco entró a la casa y se llevó lo que no pudo, el sacrificio de otro lo cargó en bolsas de plástico de Carrefour. Y gozó, porque dios le concedió ese sentir, le quitó la conciencia, le mutiló la humildad, le reventó la voluntad, le pisoteó la piedad, y se le cagó de risa.
... El oficial tomó la denuncia, y dió por cerrado el caso, se le estaba enfriando la pizza.
Y yo tengo que seguir laburando, viviendo momentáneamente con una mochila de desconfianza a cuestas, con un sistema super integrado de circuitos electrónicos llamado alarma, dentro del lugar en el que me sentía mas libre. Mas allá de todo lo trágico-repentino sigo siendo un tipo con mucha suerte, los amigos aparecen en las malas, yo los tengo, así que un tipo tan malo no debo ser. Y qué viva la mortadela!
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dios: no es mi Dios, sino el de ellos. El dios caco que habita en sus conciencias.
Y dios creó a la policía, títeres del sistema con uniforme planchado, burócratas de teclados de pc que aún ven como a una máquina de escribir, empleados que ven el oficio como una salida segura para cobrar un sueldo y no como a una vocación que se trae desde la conciencia. La conciencia sólo brota cuando los que mueren son compañeros de ellos, a manos de algún Caco.
Y dios les dió alimento, creó los celulares con sms para unos y las motos tuneadas para otros, ambos van de la mano para traer a la sociedad toda esa parafernalia del "yo quiero" pero tengo pistola y "yo no tengo" pero me puedo llevar lo que es tuyo.
Y dios encendió la tele, para mirar el programa de cumbia del sábado al mediodía, ... y se quedó dormido.
Así el caco tomó la moto, cargó a un par de amigos y rajó. Salió de la villa, repleta de camisetas de fútbol, minicomponentes que escupen cumbia, celulares más caros que los ingresos de toda una familia junta, plasmas comprados con cuotas que nunca pagan.
El caco entró a la casa y se llevó lo que no pudo, el sacrificio de otro lo cargó en bolsas de plástico de Carrefour. Y gozó, porque dios le concedió ese sentir, le quitó la conciencia, le mutiló la humildad, le reventó la voluntad, le pisoteó la piedad, y se le cagó de risa.
... El oficial tomó la denuncia, y dió por cerrado el caso, se le estaba enfriando la pizza.
Y yo tengo que seguir laburando, viviendo momentáneamente con una mochila de desconfianza a cuestas, con un sistema super integrado de circuitos electrónicos llamado alarma, dentro del lugar en el que me sentía mas libre. Mas allá de todo lo trágico-repentino sigo siendo un tipo con mucha suerte, los amigos aparecen en las malas, yo los tengo, así que un tipo tan malo no debo ser. Y qué viva la mortadela!
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dios: no es mi Dios, sino el de ellos. El dios caco que habita en sus conciencias.
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