domingo, 31 de enero de 2021

A mis hijos

 Ellos juegan con el sol
y no se queman.
Pueden perderse en mil historias
que al rato se vuelven a encontrar,
convertidos en otras formas
en nubes maravillosas
bajo un cielo infinito.
Él tiene la luz en una mano
y con la otra sus dedos van cantando mil canciones
con su mirada arma rompecabezas
y la sonrisa se le escapa de sus ojos achinados.
Ella baila su canción
la viste de colores que aún no existen
va cosechando risas
y escarba mi corazón.
Son tan distintos y tan iguales
que hasta la luz que los concibió no puede dejar de brillar.
Y me hacen tanta falta
en este mundo de crónicas sin sentido
que hasta el lenguaje que inventan
parece lo más real.
Ellos juegan con el sol
y no se queman,
arden.


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