No estoy lleno de certezas, mi fe se estanca y sale del barro para meterse en cada pantano que encuentra, como para demostrarse a sí misma que lo estoico es una fotografía muda sin sentido.
No estoy solo, me acompañan mis monstruos, esos que saco a pasear de vez en cuando y que, últimamente, disfrutan más que yo del sol.
Prefiero la soledad de mi silencio a la palabra motora que desata las ideas.
Sin embargo, un momento aletargado me da tiempo para recrear imágenes y desenvolverlas del cordón ineludible de la duda. Estoy solo con mi imágen fría, mi sonrisa paciente, atornillado a mi ácido y esporádico humor.
No soy quien soy, y me receto remedios para curar este mal bendito. Me persigo en un laberinto, recojo secretos canónicamente para volcarlos al ritual de mi estadía. Lo que para todos en este mundo es pasajero para mí dura mil años. Tu boca seca que se cae en el teléfono, tu mirada perdida en la luz de mi aura que no alcanzo a ver, tus dedos largos y tu sonrisa de viento, tu voz plateada, tus ojos de cuadro nuevo.
Cuando caigo en la cuenta de que el mundo me pasó por encima, me pisoteó, me embarró, se burló de mí, no hay nada más imprudente que pueda anhelar que correr a tus brazos para volver a empezar de nuevo y desear que me mires a los ojos, para ubicarme en tiempo y espacio, despacio.
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
Simetría
Estallé en cientos, cientos de lugares han vuelto.
Estallé en cientos, cientos de muros han muerto.
Simetría de Moebius - Catupecu Machu
Estallé en cientos, cientos de muros han muerto.
Simetría de Moebius - Catupecu Machu
domingo, 13 de marzo de 2011
Vida nueva
Renovado.
Continúo mi vida con una nueva vestimenta, que quiero proteger y vivir porque así lo eligí.
Feliz, porque estoy con quien quiero estar y camino por donde quiero caminar, libre, siempre de la mano que me cuida y protege, me acuna y me acaricia cada vez que alguna tormenta me aplasta como un alud.
Me casé, y deseo que pronto vengan las extensiones que me hagan quedar más tiempo en esta vida y en otras aunque yo ya no esté aquí.
Continúo mi vida con una nueva vestimenta, que quiero proteger y vivir porque así lo eligí.
Feliz, porque estoy con quien quiero estar y camino por donde quiero caminar, libre, siempre de la mano que me cuida y protege, me acuna y me acaricia cada vez que alguna tormenta me aplasta como un alud.
Me casé, y deseo que pronto vengan las extensiones que me hagan quedar más tiempo en esta vida y en otras aunque yo ya no esté aquí.
martes, 18 de enero de 2011
Decodificando el momento
¿Y si te digo que la angustia de este momento no tiene lengua? Cansada de tanto apretar para agrandar las hendijas de mis miedos, se fue a dormir la siesta y aún no volvió.
Me quiero ir, lejos, y sé dónde, pero se que todo lleva su tiempo y es parte irremediable de un proceso evolutivo que yo mismo inventé. No puedo acelerar aquello que no depende de mí, y aunque golpee mil veces la misma puerta se me abrirá cuando me limpie los pies en la alfombra. No se puede andar descalzo encima de tanta voluntad nueva, desperdiciando huesos del pasado, tirando cenizas viejas que ya no me sirven. Debo esperar.
Mientras tanto, mi aletargado tiempo, mi apaciguado andar, describe la perpetua sequedad de este tiempo incierto. Me muero por golpear contra algo sólido, refrescarme la cara en una nueva ciudad, y salir a reventar una por una las imágenes que durante este tiempo he creado.
El pensamiento es imágen, y esa imágen ligada a la voluntad y al deseo una creación.
Tengo el poder de desatar la peor de las tormentas, o de librarme al azar, o de alcanzar con mi finita humanidad la misma quintaesencia.
Mi elixir es mi hoy, y el verbo muerto que quiere volver a nacer está mutando desde hace catorce días.
Busco la libertad cada vez que me levanto y toco el piso con mis pies.
Me quiero ir, lejos, y sé dónde, pero se que todo lleva su tiempo y es parte irremediable de un proceso evolutivo que yo mismo inventé. No puedo acelerar aquello que no depende de mí, y aunque golpee mil veces la misma puerta se me abrirá cuando me limpie los pies en la alfombra. No se puede andar descalzo encima de tanta voluntad nueva, desperdiciando huesos del pasado, tirando cenizas viejas que ya no me sirven. Debo esperar.
Mientras tanto, mi aletargado tiempo, mi apaciguado andar, describe la perpetua sequedad de este tiempo incierto. Me muero por golpear contra algo sólido, refrescarme la cara en una nueva ciudad, y salir a reventar una por una las imágenes que durante este tiempo he creado.
El pensamiento es imágen, y esa imágen ligada a la voluntad y al deseo una creación.
Tengo el poder de desatar la peor de las tormentas, o de librarme al azar, o de alcanzar con mi finita humanidad la misma quintaesencia.
Mi elixir es mi hoy, y el verbo muerto que quiere volver a nacer está mutando desde hace catorce días.
Busco la libertad cada vez que me levanto y toco el piso con mis pies.
viernes, 14 de enero de 2011
Hoy
Vacío. Así me siento.
Hay una tormenta adentro mío que me revuelve el estómago. En algún momento vendrá la explosión. Yo la espero, sentadito, fumando un pucho y mirando por la ventana.
De vez en cuando le paso un trapo a la alacena, y limpio los miedos que se van acumulando para dejar lugar a otras descerebradas obsesiones que no ayudan en nada.
Plutón, capricornio, se caen las estructuras, nuevos rumbos, lugares nuevos, miedos a vencer. Tanta cosa dando vueltas me marea. Voy a abrir la ventana, para dejar escapar de a poco tanto humo acumulado, tanto reboque caído.
Sigo sin poder escribir. Hoy no funciona la tecla Delete, sólo el maldito Enter.
Hay una tormenta adentro mío que me revuelve el estómago. En algún momento vendrá la explosión. Yo la espero, sentadito, fumando un pucho y mirando por la ventana.
De vez en cuando le paso un trapo a la alacena, y limpio los miedos que se van acumulando para dejar lugar a otras descerebradas obsesiones que no ayudan en nada.
Plutón, capricornio, se caen las estructuras, nuevos rumbos, lugares nuevos, miedos a vencer. Tanta cosa dando vueltas me marea. Voy a abrir la ventana, para dejar escapar de a poco tanto humo acumulado, tanto reboque caído.
Sigo sin poder escribir. Hoy no funciona la tecla Delete, sólo el maldito Enter.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Venus pelada
Y así, despacio, con la constancia que tiene la muerte cuando golpea a la puerta, me desarmé.
Me desconecté del mundo y la línea que dividía el sueño de la conciencia se borró repentinamente, por un instante.
Reordené todas mis piezas, las clasifiqué, las limpié, las reconocí y las llamé por su nombre. Cada una lleva el nombre de un espanto, de una marca irreparable que manché con mi soledad, cada vez que intentaba traducir tanto dolor momentáneo, tanta alegría transitoria.
Y lloré, imploré, revisé los libros de mi alma, fui el sol y fui la noche. Me oscurecí, enmudecí.
En ese lapso danzante, en esa obsesión redundante, redimí todos mis deseos, indulté a la resonancia de tu nombre. Te dije adiós.
Cuando Ricardo Arjona canta me vomita la alfombra, y en ese instante, preludio infinito, tengo que salir a buscar a mi ego que se convierte en grasa. Lo encuentro rascándose el ombligo en el balcón de mi casa, silbándole a una Venus pelada que camina por la vereda, mientras sostiene un pebete de salame en su mano izquierda.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
Me desconecté del mundo y la línea que dividía el sueño de la conciencia se borró repentinamente, por un instante.
Reordené todas mis piezas, las clasifiqué, las limpié, las reconocí y las llamé por su nombre. Cada una lleva el nombre de un espanto, de una marca irreparable que manché con mi soledad, cada vez que intentaba traducir tanto dolor momentáneo, tanta alegría transitoria.
Y lloré, imploré, revisé los libros de mi alma, fui el sol y fui la noche. Me oscurecí, enmudecí.
En ese lapso danzante, en esa obsesión redundante, redimí todos mis deseos, indulté a la resonancia de tu nombre. Te dije adiós.
Cuando Ricardo Arjona canta me vomita la alfombra, y en ese instante, preludio infinito, tengo que salir a buscar a mi ego que se convierte en grasa. Lo encuentro rascándose el ombligo en el balcón de mi casa, silbándole a una Venus pelada que camina por la vereda, mientras sostiene un pebete de salame en su mano izquierda.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Para vos, soretito
Detrás de todo ese mundo esquizofrénico, ciclotímico y absurdo, se esconde un paralelismo con el fiambre que tengo en la heladera.
Te la tirás de jamón crudo y sos paleta, gil. Hacete sánguche y dejate de joder, que tenés fecha de vencimiento y en este super sólo sos un producto más.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
Te la tirás de jamón crudo y sos paleta, gil. Hacete sánguche y dejate de joder, que tenés fecha de vencimiento y en este super sólo sos un producto más.
Buenas noches, y qué viva la mortadela!
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